domingo, 30 de octubre de 2011

A veces no hay palabras, sólo miradas, gestos. Tu mirada con la mía y más gestos, más miradas... Luego una sonrisa, de esas que me dura todo un día, de esas que lo dicen todo y a la vez dicen nada, de esas que dicen en silencio lo que tu y yo sabemos que ocurre.

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